Soneto: La invitación

La invitación

Traté de adivinar por donde iban
la palabras en flor, que no renacen,
entre libros ocultos, que subyacen
bajo la estéril tierra que no criban.

Aquellos invitados, que reciban
la invitación formal de quienes placen,
tenerlos por amigos, se complacen
de compartir su tiempo que cultivan.

No todo es en la vida el movimiento,
ese amargo dolor del cautiverio
lo transporta inmutable el sentimiento.

Trato de averiguar todo el misterio,
que encierra la verdad del testamento,
que guarda en su interior veraz criterio.

12/8/17 j.ll.folch

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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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