Soneto: No puedo mantenerme indiferente

No puedo mantenerme indiferente

No puedo mantenerme indiferente,
de aquello que supone ser esclavo,
desde un hombre, hasta otro hombre que no siente,
clavarle allá en la cruz un nuevo clavo.

No puede ya evadirse el que presiente,
en que nada al final se lleve a cabo,
que todo se destruya sin que cuente,
pasar a ser primero siendo octavo.

Se puede desde luego evidenciar,
que todo permanece sumergido,
que nada así se puede criticar.

Se sabe con certeza, aquel que ha sido,
quien frena al que se pone a caminar,
sin duda habrá de ser un mal nacido.

23/10/17 j.ll.folch

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2 pensamientos en “Soneto: No puedo mantenerme indiferente

  1. Las compañías que cuentan con una experiencia práctica
    al respecto han ofrecido recomendaciones para desterrar la cultura del ‘presencialismo’ en el trabajo y la rigidez de horarios de las organizaciones en favor
    de modelos más flexibles.

  2. Esta sentencia no hace más obligar a cumplir el artículo trescientos cincuenta y cinco del Estatuto de los Trabajadores, cuyo objetivo no es sino garantizar que el cómputo de horas
    es el real y se retribuye al trabajador en función de
    las horas realizadas.

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