Soneto: Las espadañas

Las espadañas

No busques más allá donde las leyes
prefijan la frontera del pecado;
ahora quien ha sido condenado,
es el que presumía ser de reyes.

Será ese labrador con sus dos bueyes,
quienes han de amelgar lo conquistado.
Será sobre el camino señalado,
que el tiempo logrará contar las greyes.

No dejes el cincel con el que esculpes,
imágenes que son del todo extrañas,
no tiene por que ser que te disculpes.

Espera ver allá en las espadañas,
aquellos que serán los que tú culpes.
las sombras del ocaso y sus guadañas.

25/02/18 j.ll.folch

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Soneto: La veda

La veda

Consume todo el tiempo que te queda,
que sea de una forma consecuente,
no sea que te quede nada urgente,
ahora que han librado al fin la veda.

No sea hacia el final que no se pueda,
lucir tu resplandor en el ambiente,
tú sabes que fue siempre conveniente,
tejer en el telar la mejor seda.

El tiempo el cirio mide con su cera,
después de madrugada es el relente,
que hará que la alborada traiga espera.

No importa cuan de largo sea el puente,
cruzarlo cuando lo es por vez primera,
no hará que sentir te haga indiferente.

25/2/18 j.ll.folch

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Soneto: La malva

La malva

Ahora resplandores trae el alba,
que adornan las postreras primaveras,
ahora has de saber que las banderas,
se encogen al sentir la última salva.

Tu sabes que la muerte luce calva,
que llega en el final de las esperas,
pues cuando se han fundido ya las ceras,
no queda más adorno que la malva.

No esperes más luceros que reluzcan,
encima de la hoja en madrugada,
no habrá ya mas rocíos que a ello induzcan.

No esperes más señales, pues la nada
impide que otros sueños en ti luzcan;
los resplandores de antes son ya nada.

25/2/18 j.ll.folch

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Soneto: Tu aureola

Tu aureola

Predicas la verdad con tu prudencia,
cuando la vanidad viaja tan sola,
cuando sobre la arena está la ola,
cuando la soledad es indulgencia.

Mide tu vaguedad, tu indiferencia,
exige condición al que controla.
Más aun prosigue el brillo en tu aureola,
que muestra ese carácter en tu ausencia.

No puedes tú cambiar rojo por verde,
ni puedes esperar que la amapola,
toda tu admiración de ti recuerde.

Aun quedará en el aire tu cabriola,
cuando todo tu aroma en el se pierda,
cuando encierra la mar la caracola.

22/2/18 j.ll.folch

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