Soneto: Soledades

Soledades

Cuando la soledad, fiel, te acompañe,
y escuches sin temor de ti lo escrito
descubrirás tan solo que es un mito,
tu propia soledad que a nadie atañe.

No hay tallo de la rosa que no arañe,
ni queja que no guarde un solo grito,
ni nadie que se inculpe de un delito,
ni cristal que en invierno no se empañe.

Igual que aquel poeta que es maldito,
tu sabes lo que de él mal se dijera,
que dura tiene su alma de granito.

Se sabe que el que espera desespera,
también que todo aquello que es bendito,
perdurará por más que el tiempo muera.

28/7/19 j.ll.folch

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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

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