Soneto: Envidias

Envidias

Admiro de tu ser el tono serio,
y de tu caminar el paso firme,
no hay regla ni excepción que lo confirme,
que a tu ejercer le falte magisterio.

Mas se que forman parte del misterio,
las sombras que no dejan de insistirme,
pues quieren con su juego persuadirme,
que falto estás de todo buen criterio.

Es víctima propicia al vituperio,
aquel que se desvive en atenciones,
y le pagan con un craso improperio.

Tú sabes que las malas intenciones
son fruto decadente, el climaterio,
la incuestionable envidia a tus acciones.

21/10/19 j.ll.folch

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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

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