Soneto: El linde

El linde

Con cuanta vaguedad pasan las horas,
que nos dejan por ver lo nunca visto,
las tentaciones que hay en las demoras,
las dicta atentamente el anticristo.

No suelen dar las ansias las mejoras,
el tiempo se lamina cual esquisto,
las horas son del tiempo acreedoras,
tiene la cuenta exacta un tal Mefisto.

La vida al terminar pasa factura,
le cobra el Hacedor los intereses,
al que faltó al amor y a la ternura.

Por mucho que ese tiempo lo midieses,
solo Mefisto sabe su mesura,
experto de alcanzar lo que quisieses

29/10/19 j.ll.folch

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