Soneto: El astado

Llega un momento en los asuntos de los hombres
en que hay que coger el toro por los cuernos
y enfrentarse a la situación. (W. C. Fields)

El astado

No dudo por dudar de tu franqueza,
te quejas de tu testa, la cual pesa
mas que la de un carnudo en la dehesa,
y omites de su sangre su pureza.

No puedo yo dudar de tu belleza,
mas se de ti del peso que no cesa,
perdona mi amistad, ella se expresa
aplaudiendo el astado en tu cabeza.

Un premio deben darte por tu esfuerzo,
por aguantar las bromas de unos necios,
y alguna que otra frase de refuerzo.

Tus cuernos son más dignos y más recios,
que los que luce algún que otro nastuerzo,
comprados bajo encargo a bajos precios.

23/5/21 j.ll.folch


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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