Soneto: Divagando

Divagando

Huyen ante la luz las viejas sombras,
enemigas del hoy y del ayer
se ocultan bajo las viejas alfombras;
en su añoso y raído anochecer.

Son los árboles del bosque que nombras,
los fantasmas de cada atardecer,
cada día, cada hora tú me asombras,
con tu modo y tu forma de vencer.

Son las tardes tediosas del verano
donde el aire circula por azar;
en los dedos cruzados de mi mano

Yo te imploro ¡Oh! fortuna ante tu altar
me permitas ser tu amigo, y no en vano
me tendrás bien dispuesto a divagar.

26/9/22 j.ll.folch

Licencia Creative Commons

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

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